Actualidad - BUQUE DE LA ROYAL NAVY ATRACÓ EN EL PUERTO DE MONTEVIDEO

07.01.2012 17:55

En un contexto internacional complejo la cuestión Malvinas cobra cada día un interés creciente, con aristas apasionantes. A meses del trigésimo aniversario de la guerra por los archipiélagos australes demos una mirada a los últimos acontecimientos:

 

La presencia de un barco británico que está listo para seguir viaje al archipiélago malvinense llamó la atención en el puerto uruguayo de Montevideo dada la postura del gobierno de José Mujica de respaldo a los legítimos reclamos argentinos de soberanía sobre ese territorio. Las autoridades uruguayas dijeron que eso no debe sorprender porque las restricciones sólo se aplican a buques que llevan la bandera de las islas. Algo similar ocurrió con anterioridad en Brasil. La noticia fue reproducida en medios británicos de manera sospechosamente irritante.

 

El vicepresidente de la Administración Nacional de Puertos uruguaya, Juan José Domínguez, dijo que si el barco hubiera llegado con bandera de esas islas se le habría denegado el permiso de ingresar, pero recordó que hacía más de 20 días que ya sabían que este barco llegaba al país y que no encontró motivo alguno para impedir el uso de los servicios portuarios.

 

El barco de la Royal Navy (Marina Real británica) se encuentra en el puerto de Montevideo desde el 30 de diciembre y tiene como destino a las islas Malvinas. Según comentó una vocera de la embajada británica en Buenos Aires el buque fue alquilado a Noruega por una avería que sufrió un barco de similares características del Reino Unido.

 

Tanto la embajada británica en Buenos Aires como los controladores de puertos de Uruguay coincidieron en que el barco es de "apoyo científico" y que no reviste una misión de defensa. El barco es, según ellos, un rompehielos que realiza tareas de patrullaje y exploración científica en el Atlántico Sur, en la zona de Malvinas y de la Antártida.

 

En realidad esto no es así, ya que el HMS Protector llevaría a bordo efectivos de los Royal Marines (infantes de marina británicos) e incluso algunos vehículos livianos de los mismos. Además el buque lleva la sigla HMS, que lo identifica claramente como un buque de la RN. Por otra parte no sólo llevará adelante tareas científicas sino que patrullará el Atlántico Sur. Cuenta con una gran lancha para tareas hidrográficas y con una cubierta de vuelo para helicópteros.

 

No se excluye que las "tareas científicas" impliquen algún tipo de búsqueda de petróleo y de recolección de datos de utilidad para la eventual operación de submarinos en la zona y para potenciales actividades de desembarco.

 

Pese a todo esto, hasta ahora Argentina no reaccionó con ningún tipo de desmesura. Cualquier quiebre en la alianza con las naciones del Mercosur solo sería favorable a los británicos. No obstante ello el país debe seguir negociando con el resto de los países del mercado común, si quiere lograr que se apliquen más medidas de presión sobre los británicos. Montevideo y Brasilia hacen una lectura muy ligera de los acuerdos a los que accedieron.

 

En Argentina la causa Malvinas encuenta al oficialismo y a la oposición unidas en la materia, aunque algunos sectores reclaman al Poder Ejecutivo, que se tomen medidas con las empresas extranjeras que operan en el país y que a la vez son copropietarias de las empresas que buscan petróleo en la zona de Malvinas.

 

Argentina hasta logró el apoyo de China para su causa, al igual que la de algunos sectores chilenos. El petróleo que pueda haber en la zona y la riqueza ictícola de la misma son tentadores para países como Gran Bretaña. No sería la primera vez que un conflicto armado se iniciare con el propósito de hacerse del control de este tipo de recursos. La guerra de Irak es una prueba de ello.

 

Últimamente Argentina está llevando adelante una política relativamente coherente respecto a sus archipiélagos del Atlántico Sur en poder de los británicos. Más coherente aún sería si el gobierno dotara a las Fuerzas Armadas de armas y equipos modernos. Eso le daría al reclamo un tinte de verdadera seriedad y, paradójicamente, ayudaría a lograr una resolución pacífica del conflicto. Es hora de dejar de lado proyectos faraónicos como lo es el de construir un submarino nuclear y hacer un uso racional de los fondos destinados a la defensa.

 

Hay que saber aprovechar la crisis económica europea y el aislamiento por el que optaron los británicos para forzar a los mismos a sentarse a la mesa de negociaciones. Eso es algo que destacan hasta algunos observadores británicos. Eso sí, la soberanía argentina no debe ser puesta en duda en ningún momento.