Actualidad – EL DESPLIEGUE MILITAR BRITÁNICO ES UNA MUESTRA DE DEBILIDAD

06.02.2012 19:04

Los británicos anunciaron recientemente que enviarán a la zona de Malvinas un destructor de la clase Daring (también llamada tipo 45) y un submarino de ataque de propulsión nuclear (SSN) de la clase Trafalgar.

 

Ante estas noticias cabe preguntarse el por qué de estas decisiones y que riesgos representan las mismas para la endeble paz en el Atlántico Sur.

 

Queremos hacer una evaluación serena de los alcances de los despliegues británicos hacia el sur y de su poder militar en general.

 

Tanto el ejército británico (British Army) como su fuerza aérea (Royal Air Force) sufrieron recientemente duros recortes, resultantes de la revisión que hizo el gobierno británico en materia de defensa, en un intento por sanear un colapsado presupuesto militar.

 

De todos modos ninguna de estas dos fuerzas cuenta por si sola con capacidad de proyección estratégica significativa. Ese papel lo desempeñó históricamente la Royal Navy. Sobre ella se centrará entonces este análisis.

 

Para no ser redundantes respecto a temas que ya se trataron en este portal evaluaremos algunos aspectos puntuales que se relacionan con los despliegues anunciados.

 

Es un hecho conocido y admitido por los propios ingleses, la baja disponibilidad de submarinos que tienen en estos momentos. Las últimas misiones de los mismos fueron muy prolongadas, con el consiguiente desgaste de naves y tripulaciones. Algunos miembros de las últimas incluso recibieron sus avisos de despido en alta mar, lo que causó mella en la moral de la marinería británica.

 

Pero no es sólo la escasez de submarinos lo que queremos subrayar. Se ha hablado mucho estos días de sus poderosos misiles Tomahawk. De lo que no se habló tanto es de la probablemente bajísima disponibilidad de los mismos por parte de la Marina Real británica.

 

También se magnifican estos días las capacidades del destructor tipo 45 que será enviado a la zona de Malvinas. En lo que parece una verdadera campaña propagandística, Gran Bretaña se ha dedicado recientemente a pregonar a los cuatro vientos lo poderoso que supuestamente es. Pero las noticias están llenas de exageraciones, que por momentos alcanzan dimensiones grotescas.

 

En declaraciones al medio británico The Huffington Post, Nick Brown, editor en jefe de una conocida reviste internacional de defensa destacó el radar y el sistema de misiles, pero se apuró en aclarar que "nada es invulnerable”. Agregó que el buque "Tiene un muy buen paquete de guerra  antisubmarina.”

 

De lo que no dijo se desprende fácilmente la mayor debilidad del buque: este destructor que debería originalmente llevar misiles antibuque Harpoon no fue equipado con ellos, probablemente porque eso lo hace más detectable por medio de radares. Puede hacer ataque a buques su helicóptero. Pero una vez que el mismo despega pone en evidencia la presencia de la nave.

 

Mucho se habló de la “invisibilidad” de este navío. Hay mucha exageración en eso. Esta nave aparece en el radar de un tamaño menor a lo que aparecería sin sus características de furtividad. Concretamente en la pantalla de determinado radar aparecería del tamaño de un remolcador o de un buque pesquero de dimensiones no muy grandes. Sin embargo el operador del radar sabe que hay algo allí. Los servicios de exploración aéreos, marítimos y la información de inteligencia pueden fácilmente hacer el resto del trabajo.

 

Como dijo un alto jefe militar británico, si Argentina recuperase las Islas Malvinas, las fuerzas británicas no estarían en condiciones de reconquistarlas. Eso explica la desesperada medida británica de enviar al al archipiélago austral dos naves presuntamente poderosas.

 

En un año que trae aparejados los problemas latentes en Irán y los que se desprenden de los dispositivos de seguridad extremos - que incluyen a la Royal Navy - para brindar seguridad a los juegos olímpicos, Gran Bretaña no puede dar ventaja.

 

Es cierto que las FFAA argentinas distan mucho de estar en buenas condiciones operativas. Eso es un grave error que cometió el gobierno de Buenos Aires. Pero habiendo iniciado la marina de guerra de Irán un nuevo ejercicio en el Estrecho de Ormuz hasta fuerzas débiles podrían deparar un fuerte dolor de cabeza para el gobierno de David Cameron. Más que una “ostentación de poder de fuego” lo de los británicos es un “manotazo de ahogados.”

 

Como lo dijimos con anterioridad, el gobierno argentino no debe abandonar la vía diplomática. Pero haría muy bien en reforzar el equipamiento y entrenamiento de sus Fuerzas Armadas. Las mismas podrían hacer la diferencia entre la guerra y la paz.