ALGUNAS CONSIDERACIONES POLÍTICO-ECONÓMICAS SOBRE LA POSIBLE FUSIÓN EADS-BAE

14.09.2012 15:45

 

La fusión de BAE y EADS - si se termina concretando - puede no ser un proceso demasiado sencillo. De hecho las acciones de BAE cayeron ayer un 10% y hoy subieron un 3,5%. Son muchas las cuestiones que surgirán de aquí hasta el 10 de octubre. Algunas normas vigentes obligan a los dos grupos a anunciar ya sea una transacción o que ya no tienen la intención de seguir adelante con la fusión, a más tardar para esa fecha, aunque pueden pedir una extensión de ese plazo.

 

Uno de los resquemores que surgen es que los accionistas de BAE terminarían siendo dueños del 40% de la empresa resultante, mientras que los de EADS se quedarían con el 60% de la misma. No faltan quienes argumentan que eso representa más una absorción o compra de BAE por parte de EADS que una verdadera fusión. No se trata tanto de una consideración económica como de una consideración política.

 

La empresa resultante podría terminar compitiendo con Boeing. Los británicos temen enemistarse con los EE.UU. ya que los norteamericanos -argumentan - no confían en otros países europeos como en Gran Bretaña y podrían dejar de compartir con los ingleses alguna información sensible.

 

El Ministerio de Comercio e Industria británico es dueño de una acción de oro (de 1 libra esterlina) que le da derecho a vetar la modificación de ciertos artículos de los astutos de la sociedad. Esos artículos establecen topes para las acciones en poder de extranjeros y disponen que el gerente general y el presidente de BAE Systems deben ser ciudadanos británicos. El gobierno británico podría, eventualmente, vetar la fusión, aunque por ahora eso no parece un riesgo concreto.

 

Los principales inversores en BAE Systems advirtieron que una potencial fusión con la franco-alemana EADS podría perjudicar los intereses a largo plazo del gigante británico de defensa y sus accionistas. La interferencia política podría llegar a ser muy alta, dado que el 50.14% de EADS está efectivamente controlada por los gobiernos francés, alemán y español.

 

Seamos claros, no se pone en duda la viabilidad económica de una empresa resultante de la fusión. Como empresa no debería tener mayores complicaciones, las complicaciones surgirían a nivel de los intereses políticos y económicos de cada país. Los británicos podrían ser los más perjudicados. Gran Bretaña quedó relativamente al margen (no totalmente exenta) de la inestabilidad económico-financiera de la Europa continental. La fusión podría generar - por ejemplo - una redistribución de los sitios de actividad, por diferentes condiciones laborales que enfrentan los obreros de diferentes países.

 

Por otra parte Gran Bretaña perdería su acción de oro que sería  reemplazada por acciones ordinarias.

 

De momento no queremos extendernos en el análisis. Quisimos señalar principalmente la diferencia entre lo que es la ventaja empresarial de una empresa fusionada, de lo que es la ventaja o desventaja política y económica que eso representa para los diferentes países involucrados con las empresas en cuestión.