EL HERCULES TC-100 DE LA FAA SE PREPARA PARA VOLVER AL PAÍS

13.08.2012 15:41

 

En coincidencia con el Centésimo Aniversario de la Aviación Militar Argentina, se conoció la noticia de que la empresa chilena ENAER (Empresa Nacional de Aeronáutica) está culminando con los trabajos de reparación de avión Hercules L-100 de la Fuerza Aérea Argentina (FAA).

 

En el Centro Técnico Certificado por Lockheed Martin que posee ENAER en la Base Aérea "El Bosque" de Santiago, se realizó el Program Depot Maintenance (PDM), inspección mayor por la cual se habrían pagado 3,5 millones de dólares. La misma comprendió una recorrida de mantenimiento y reparación integral de la aeronave argentina.

Trascendió que la tripulación del Hércules L-100, matrícula TC-100 de la FAA, está en Chile, con motivo de los vuelos de prueba que se realizarán antes de la recepción del avión. La nave había partido de Argentina en abril del 2011.

 
Como la Fábrica Argentina de Aviones (FadeA) no podía cumplir con los plazos necesarios para contar con la capacidad estratégica de aparatos de transporte establecida en el Programa de Recuperación de Aeronaves, el Ministerio de Defensa se decidió por la chilena Enaer. En el momento del envío del TC-100 al país trasandino, la argentina FAdeA ya tenía dos Hércules que estaban siendo sometidos a inspección mayor.

 

El TC-100 fue incorporado a la FAA después de la Guerra de Malvinas. Por el inmenso desgaste sufrido por los aparatos del Escuadrón I de Transporte durante el puente aéreo llevado adelante durante la guerra, las operaciones posteriores del mencionado escuadrón se vieron seriamente afectadas.

 

Por eso ya durante el conflicto y por la necesidad de burlar el embargo que muchos países trabaron sobre Argentina, los altos mandos de la FAA se dieron a la búsqueda de una solución al grave problema.

 

Finalizada la guerra se adquirió un Lockeed 382G-53C (o Lockeed L-100-30) con el propósito de canibalizarlo. Más tarde se tomó la decisión de ponerlo en vuelo. El TC-100 fue incorporado al servicio en diciembre de 1982.

 

Debido a que esta nave es - al menos en su origen - una versión civil de los Hércules, no posee puertas de lanzamiento laterales para el lanzamiento de paracaidistas. Si bien suele decirse lo contrario, no conocemos ningún impedimento para habilitar el portón trasero para realizar lanzamientos.


Ya que hasta hora estuvo pintado de blanco, el TC-100 es conocido como “la chancha blanca”. Ahora fue pintado de gris y próximamente regresaría a Argentina.