LA FUSIÓN EADS-BAE TRATA DE ABRIRSE PASO A TRAVÉS DEL LABERINTO EUROPEO

01.10.2012 16:13

 

Para quienes seguimos de cerca el proceso de fusión EADS-BAE, es llamativo ver la desconfianza que muestran los gobiernos alemán y francés hacia la eventual empresa resultante e incluso, en menor medida, la que muestra cada gobierno hacia el otro, cada país hacia el otro. En esta última postura habría que incluir también a Gran Bretaña, no tanto a su gobierno como a ciertos sectores políticos y económicos británicos.

 

Podríamos agregar a ese panorama el hecho de que Finmeccanica está mirando al gobierno italiano para que le de su apoyo en la búsqueda de socios si la empresa decidiera buscar una fusión, ya sea con EADS y BAE, ya sea por fuera de estas firmas. Otras opciones que podría estar considerando la empresa italiana serían encontrar un socio estadounidense o buscar aliarse con la francesa Thales Group. Sola quedaría expuesta al peligro de una mega empresa competidora.

 

No faltan quienes afirman que el Primer Ministro italiano Mariano Monti buscaría trabar la fusión EADS-BAE. Citan como precedente que como Comisario de Competencia de la Unión Europea en el año 2001 bloqueó una propuesta de fusión entre GE y Honeywell, alegando que la nueva empresa sería demasiado grande.

 

Como ya mencionamos en algún artículo anterior hay cierto recelo, en especial por parte de algunos británicos, porque diferentes condiciones que se dan en Francia, podrían alentar el empleo de mano de obra de ese país. Por ende habría cierta concentración de la actividad en el país galo.

 

Desde Alemania también se alzaron algunas voces de cautela. El gobierno alemán presentaría a Francia las condiciones que exige para que la fusión siga adelante. No todo pasa por la desconfianza entre países. De hecho el gobierno francés y el alemán podrían actuar juntos a la hora de asegurarse su cuota de poder de decisión en una empresa europea tan poderosa.

 

Eso podría generar una fuerte oposición por parte del gobierno norteamericano. Los EEUU verían con sumo desagrado que EADS-BAE - que a través de BAE tendría una fuerte presencia en la industria de defensa de dicho país - tuviera accionistas estatales, máxime cuando éstos no serían ni sólo ni principalmente británicos.

 

Para empeorar el panorama Lagardère, uno de los principales accionistas de EADS, pidió hoy una mejor protección de los intereses de los inversores franceses en la fusión prevista. Lagardère posee un 7,5 por ciento de participación directa en EADS a través del holding empresario Sogeade.

 

Lagardère argumenta que el proyecto de fusión, a pesar de su potencial industrial y estratégico, no demostró hasta ahora que crearía valor para EADS. No es el único de los involucrados que piensa así. La proporción 60-40 de reparto de acciones entre los accionistas de EADS y BAE también es resistida por el Ministro de economía alemán, según información que se filtró la semana pasada. Desde el ministerio germano afirmarían que el valor real de las dos compañías se situaría cerca de la proporción 70-30.

 

Aún así hay algo que une a franceses, alemanes, británicos y estadounidenses. Todos están preocupados por una eventual reducción de empleos en una empresa fusionada. Ni desde EADS ni desde BAE se ofrecen garantías en ese aspecto. Sólo se afirma que a largo plazo la fusión de ambos podría conquistar nuevos mercados. No creemos que esa idea agrade a los norteamericanos.