PARTICIPACIÓN DE LA INTELIGENCIA BRITÁNICA EN LA GUERRA SUCIA DE LA CIA CONTRA AL QAEDA

14.05.2012 16:21

 

La guerra de la CIA contra Al Qaeda es sin dudas una guerra muy sucia y movida por toda clase de intereses. Muchos (presuntos) terroristas son asesinados por medio de misiles disparados por drones guiados desde millares de kilómetros de distancia. Los “daños colaterales” son muchos. Esa no es más que una forma muy cínica de referirse a inocentes asesinados en esos ataques.

 

El MI6, más correctamente llamado Servicio de Inteligencia Secreto (SIS), es la agencia de Inteligencia externa del Reino Unido. "El asesinato", dijo durante la investigación de la muerte de la princesa Diana Sir Richard Dearlove, quien fue jefe del MI6, "no es parte de la política del gobierno de Su Majestad" y sería contrario a la ética de la agencia.

 

No hace falta aclarar que la CIA no está sujeta a tales consideraciones “éticas”. Al parecer ni siquiera está sujeta a mayores consideraciones legales (tampoco a las morales), mucho menos después de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001.

 

El MI5 es el servicio de inteligencia del Reino Unido que se dedica principalmente a la seguridad interna de ese país. Desconocemos cuales son los límites éticos en los cuales se enmarca su actividad.

 

Ahora bien, a sabiendas o no, pero probablemente a sabiendas, el MI5 y el MI6 estuvieron ligados al abuso y la tortura de sospechosos de terrorismo (escribimos sobre el tema con anterioridad, por si el lector quiere profundizar sobre el mismo). Entre las víctimas habría habido ciudadanos británicos y ambas agencias lo sabían. Ahora ambos organismos de inteligencia se ven arrastrados a una nueva controversia de proporciones grotescas. 

 

Hace unos días se supo que un ciudadano británico de origen yemení debió llevar a cabo un atentado contra un avión en vuelo. El método de por sí resulta novedoso: su ropa interior era explosiva. Pero el hombre no provocó la explosión suicida. Era un doble agente que trabajaba para la CIA en una operación conjunta de esa agencia, el MI6 y agencias de inteligencia de Arabia Saudita y Yemen.

 

Al parecer, el doble agente también aportó datos para que la CIA pudiera asesinar terroristas desde sus drones. Recuerde: "el asesinato no es parte de la política del gobierno de Su Majestad". Ahora el MI5 y el MI6 quedaron en evidencia. Al parecer el reclutamiento y el entrenamiento corrieron por cuenta de la sección G6 del MI5. La sección G6 es la que se habría encargado de la preparación del agente, antes de que éste fuera enviado a cumplir su misión de infiltrarse en el grupo terrorista en Yemen.

 

Todo esto hubiera quedado en el mayor de los secretos, si no hubiera habido una filtración de información por parte de alguien en EEUU. El grupo que sabía de la misión era tremendamente pequeño. Ahora el FBI y una agencia de inteligencia gubernamental (no la CIA), está investigando el origen de la filtración. El MI5 teme represalias.

 

Estos días se conoció la información de que policías del Scotland Yard fueron investigados porque se sospecha que pudieron haber asistido a campos de entrenamientos terroristas en el exterior. Ante el temor de contar con agentes que pudieran formar parte de alguna célula terrorista “dormida”, algunos fueron despedidos. Uno de ellos - nacido en Bangladesh - se anticipó al despido y renunció y está demandando a la Policía Metropolitana (Scotland Yard) por discriminación racial.

 

Se acercan los juegos olímpicos y la Inteligencia británica redobló sus esfuerzos para garantizar la seguridad de los mismos. Será difícil evitar que los responsables de la Inteligencia inglesa no caigan en un estado de paranoia.