EL MUNDO ENTRE EL ABISMO Y LA ESPERANZA

14.06.2022 09:11
 
A menos que suceda algo realmente extraordinario, el resultado de la guerra en Ucrania ya está decidido. Lo decidieron las acciones en los campos de batalla y lo rubricaron las élites gobernantes. Esperemos que Putin se conforme con eso. Otros temas van surgiendo en los grandes medios: la alarmante hostilidad china hacia Taiwán azuzada por los propios EEUU; el desplome de las bolsas en todo el planeta; la crisis energética estadounidense y europea, ambas autoinfligidas; la inflación y no por último, la potencial recesión que eso podría traer aparejada.
 
En los EEUU, la administración Biden creó la crisis energética restringiendo muy seriamente la exploración y explotación de hidrocarburos; cerrando oleoductos y hasta alguna central nuclear. En Alemania Angela Merkel hizo lo mismo. Un tsunami en Japón que provocó una fuga radiactiva en la central nuclear Fukushima I, le sirvió de argumento para comenzar a cerrar las propias. No, no hay grandes terremotos ni tsunamis en Alemania. Algunos países europeos comenzaron a invertir en energía eólica como si estuvieran ubicados en la Patagonia argentina, pero ahí el viento no quiere soplar tan fuerte ni mucho menos. La solución temporal pasaría por Rusia a la cual, comenzada la guerra, se la "castigó" cerrando el oleoducto Nord Stream 2. No fue un problema para Putin, media Asia estaba sedienta de petróleo y comenzó a comprarlo mientras Europa veía crecer el precio de los combustibles, lo que incrementó el precio del transporte, lo que aumentó el precio de lo transportado, es decir, el de casi todo. O los europeos son muy estúpidos o estamos ante una crisis de diseño, decida usted.
 
Bolsa de Nueva York - Foto: Tobias Deml creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.en (la imagen original ha sido redimensionada)
 
La actual administración norteamericana sabía que su agenda verde radical; sus demenciales políticas para frenar la pandemia; su patrocinio de la Teoría Racial Crítica (claramente marxista); su promoción de la agenda LGBTQ+; sus ataques a la libertad de expresión y a la Segunda Enmienda constitucional, que protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas, le comenzarían a restar votos. La gente no lleva a cabo matanzas masivas porque tienen un arma, lo hace porque enloquece por encierros injustificados; por la desintegración de las familias; por el ataque a los valores. Biden promueven el aborto y se escandaliza por una matanza en una escuela. Como los demócrata sabían que comenzarían a perder votantes decidieron importarlos abriendo su frontera sur de par en par - ya encontrarían las argucias legales para permitir que los ilegales voten más o menos lícitamente. El plan no está funcionando muy bien. Nadie quiere repetir una experiencia como la generada por Biden; por la inútil Kamala Harris; por la crecientemente delirante Nancy Pelosi que gesticula con las manos como poseída, tal vez lo esté. Como se perdió la confianza en los políticos se perdió la confianza en los mercados, ya de por sí nerviosos por la escasez de combustibles; de mano de obra calificada; de insumos y hasta de ciertos alimentos. Una demencial política de gasto público terminó quebrando algunos nervios e hizo caer la bolsa de Nueva York y las de más de la mitad del planeta. Después de todo, ¿qué país puede darse el gusto de gastar 60.000 millones de dólares en financiar una guerra en el este de Europa y no sentir las consecuencias? Y ese dinero es sólo una fracción del gasto público total , uno extremadamente irracional.
 
La crisis estalló a algo menos de un año y medio del gobierno del Presidente Biden. Pocos destruyeron tanto en tan poco tiempo. Para los demócratas hay un problema, se acercan las elecciones de medio término y ya casi nadie cree en sus mentiras revolucionarias. Para el Estado Profundo el senil Joe y la promiscua Kamala parecían una buena dupla pero la crisis surgió de manera prematura. Para el resto del mundo eso es un alivio, tal vez haya remedio. Tal vez la recesión global no sea inevitable, tal vez los estadounidenses recuperen su cordura y se decidan a trabajar en serio. En el caso contrario el sueño americano se convertirá en una verdadera pesadilla. El mundo quedará en poder de países como China y de líderes como Xi Jinping. Los estadounidenses se enfrentan a una decisión electoral pero el verdadero cambio que deben hacer es el moral. Sin ese, no hay gobierno que los rescate.
 
Artículo relacionado: