LA OTAN PIERDE EL CONTROL DE BUENA PARTE DEL ATLÁNTICO NORTE (SEXTA PARTE)

19.07.2020 16:25
 
Últimamente han aparecido algunos artículos poniendo de manifiesto algunas debilidades de la Armada de Rusia, citándose cuestiones de mantenimiento y adiestramiento. Es difícil conocer el estado material detallado de la marina de guerra del país gobernado por el ex agente de la KGB Vladimir Putin. Podemos suponer que no todo está en condiciones óptimas, probablemente esté lejos de eso, pero tratar de profundizar mucho es bastante difícil. Sí podemos afirmar que en el bando opuesto no todo es tan bueno como puede parecer a primera vista. Ya hemos hablado sobre algunas debilidades de la Defensa británica en general y de la Marina Real en particular. En la últimas semanas aparecieron otras noticias alarmantes.
 
En nuestro portal hemos hecho alusión al por demás precario estado financiero de la Defensa del Reino Unido, agravado por la pandemia que es de público conocimiento. Lo cierto es que el deterioro económico que generó obligará a los británicos a hacer nuevos recortes y ya se está hablando muy seriamente de dejar sin efecto el programa de buques logísticos para material sólido, de la posible baja de buques de asalto anfibio y de nuevos recortes de personal en el ya de por sí reducidísimo Ejército Británico, entre otros. A menudo, claro, la pandemia está siendo usada como excusa para recortes que eran inevitables mucho antes de la misma. Venimos señalando la necesidad de los mismos desde hace tiempo.
 
La flota británica ya está en problemas al punto de que una versión altamente modernizada del torpedo Spearfish no puede ser probada por la escasez de submarinos. La actualización incluye una nueva ojiva, un cambio en el sistema de combustible para mejorar la seguridad, la digitalización completa del arma y un nuevo enlace de la guía de fibra óptica para mejorar el rendimiento. Se invirtieron 227 millones de libras esterlinas (más de 250 millones de dólares) y ahora no se puede concretar la entrega del sistema de armas por la imposibilidad de probarlo. La planificación de la defensa británica es desastrosa y se hace en mucho más en función de la industria que de las necesidades militares.
 
Submarino de ataque HMS Astute - La presente imgen es de dominio público por decisión de su autor, PoorTom
 
En lo que hace a la deficiente preparación y la constante sobreexigencia del personal de la Royal Navy, sobran ejemplos. Nuevamente los submarinistas son los más perjudicados. Estos días trascendió una cuasicolisión entre un ferry de pasajeros y un submarino de la Clase Vanguard ocurrida en el 2018. El 6 de noviembre del 2018, el oficial de vigilancia del ferry tuvo que tomar medidas urgentes para evitar un submarino Clase Vanguard después de que su periscopio fuera visto muy cerca del ferry. Al parecer no toda la culpa fue de los submarinistas. Los sistemas del SSBN suministraron información de dudosa precisión, por no decir manifiestamente errónea. Tampoco hay que olvidar la encalladura del HMS Astute del 2010; la colisión con "témpanos" del HMS Talent en el 2014 y la colisión del HMS Ambush del 2016. La lista no es completa y estos hechos no son insignificantes. Sobre la flota de superficie británica ya hemos escrito bastante.
 
Sin lugar a dudas las condiciones del material estadounidense son mucho mejores, pero aún ahí hay problemas. Estos días el buque de asalto anfibio de la Clase Wasp USS Bonhomme Richard (LHD-6) ardió durante cinco jornadas antes de que lograra apagarse el incendio que estallara a bordo. La USAF, por su parte, ya perdió al menos seis aviones de combate en los últimos ocho meses. Todos se accidentaron durante misiones de entrenamiento. Eso incluye un F-35A y un F-22. Los F-35 constituyen una pesadilla logística extremadamente difícil de resolver en el corto y mediano plazo. Según nuestro criterio el programa militar más caro de la historia no está, ni por lejos, a la altura de lo esperado. (Continuará)
 
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