TEMIBLE ALIANZA ENTRE CHINA Y RUSIA

16.12.2021 07:08
 
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Durante una cumbre virtual, Vladimir Putin y Xi Jinping acordaron estrechar la colaboración entre los países que lideran. La noticia tiene implicancias muy concretas. Si Rusia decide invadir Ucrania, le serán impuestas duras sanciones económicas. Europa podría paralizar la compra de combustible ruso u ordenar no proceder con la certificación del oleoducto Nord Stream 2, entre otras medidas. China depende mucho de los minerales y del combustible rusos, de modo que Putin ya tiene un plan B para vender el excedente que generaría un sanción europea. Los europeos podrían pasar frío, EEUU no tanto y Rusia seguiría con sus exportaciones de combustible a una China ávida del mismo. Ahí podrían aparecer las primeras grietas entre la Unión Europea y los EEUU. Por si eso no fuera suficiente, los ucranianos no confían en la voluntad alemana de sancionar a Rusia, es más, Kiev cree que el gobierno germano está bloqueando la venta de cierto armamento a Ucrania. Todo se agrava porque chinos y rusos acordaron incrementar su cooperación militar.
 
La OTAN está desunida. Tras la firma del AUKUS, Francia quedó fuera de un multimillonario programa de construcción de submarinos para Australia. París fue tomada por sorpresa y Macron quedó resentido con los EEUU y el Reino Unido que se beneficiarían  económicamente con el acuerdo. Además los norteamericanos están tratando de vender aviones F35 y otro armamento a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), un aliado fundamental de los estadounidenses en el Medio Oriente. Hay un problema, Washington pone muchas condiciones para la venta, en parte por miedo a que los "secretos" de esos aviones furtivos caigan en manos de China. Los chinos ya se hicieron de esos secretos mediante la piratería informática y el espionaje. Entre tanto Francia quiere aprovechar la ocasión para vender a los EAU sus propios aviones de combate Rafale. La administración Biden podría profundizar sus diferencias con París y perder innecesariamente un país amigo en una región donde lo necesita mucho. Los iraníes siguen enriqueciendo uranio e Israel está dispuesto a bombardear sus instalaciones nucleares. Biden, quien levantó las sanciones impuestas por Donald Trump posibilitando así el avance iraní, ahora parece querer unirse al eventual bombardeo israelí.  
 
El Reino Unido pelea con los franceses por diversas consecuencias del brexit y el gobierno de Boris Johnson se tambalea por las nuevas medidas restrictivas que pretende imponer frente al avance del Ómicron, variante bastante inofensiva del covid-19. Cuando las impuso el año pasado, se burló de los británicos asistiendo a siete fiestas navideñas. Mientras los miembros de la OTAN no logran resolver sus propios conflictos, los chinos y los rusos aprovechan a incrementar sus relaciones comerciales, trazan planes para la colaboración en materia de tecnología espacial y realizan temibles ejercicios militares conjuntos. Hace menos de un mes nueve aeronaves rusas y chinas entraron juntas en espacio aéreo controlado por de Corea del Sur. Hoy trascendió que los EEUU acrecentarán su presupuesto de Defensa. Podría ser tarde, tanto los chinos como los rusos tienen misiles hipersónicos avanzados, los norteamericanos vienen retrasados en su desarrollo. Tanto chinos como rusos tienen poderosas flotas de submarinos. Los británicos están tratando de reconstruir su poder naval con buques que nacen obsoletos. Los EEUU ya no pueden ni quieren defender el mundo libre. El propio hijo de Joe Biden, Hunter, está acusado de tener contactos turbios con los chinos. Podría estar incurriendo en tráfico de influencias. Ucrania y Taiwán están quedando libradas a su suerte.