LA SINIESTRA CUMBRE CLIMÁTICA
04.11.2021 07:49
La Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (o COP26) realizada recientemente en Glasgow, Escocia, fue una muestra de la más descarada hipocresía. Los asistentes llegaron a la misma en más de 400 jets privados. El transporte aéreo es altamente contaminante tanto en materia de emisión de gases como en lo concerniente a la contaminación sonora. Los asistentes hubieran reducido la polución con gases en un 90% si hubieran asistido a la cumbre en vuelos de línea. Una teleconferencia a través de alguna plataforma digital hubiera llevado la contaminación a casi cero. Los resultados de la conferencia no habrían sido peores, fueron virtualmente nulos. Oficialmente la misma continúa pero es un inútil gasto de energía.
Veamos un caso puntual, el de los EEUU de Norteamérica donde, en el primer día de su mandato, Joe Biden ordenó la cancelación de las obras del oleoducto y gasoducto Keystone XL, que, en términos sencillos, llevaba petróleo de las arenas petrolíferas de Canadá a las refinerías de Illinois y Texas. Los canadienses no dejaron de extraer ese petróleo, sólo que ahora lo envían a los EEUU en trenes o camiones o a China, en buques que cruzan todo el Pacífico. La esposa del Enviado Climático de Biden, John Kerry, tiene jugosas inversiones en el Gigante Asiático. La propia familia Biden estaría recibiendo dinero de los chinos. Los demócratas también recibieron dinero de los asiáticos durante la presidencia de Bill Clinton. A la hora de contaminar, China se lleva todos los laureles. Un dato adicional, en su reciente viaje a Roma, Biden se desplazó con una caravana de 85 vehículos, así lo informan la mayoría de los medios de comunicación. En un video, nosotros logramos contabilizar algo más de 60.
Otro de los que quisieron llenarnos con su sabiduría desde Glasgow fue el Príncipe Carlos. Según Sky News Australia, las millas voladas por la monarquía británica en los últimos cinco años equivalen a dos veces la distancia que hay entre al tierra y la luna. Quien ahora viaja sola es Greta Thunberg, los padres aseguran que ya no pueden acompañarla por razones de trabajo. Eso lleva a preguntarnos de qué vivían hasta ahora. Sea como fuere, Greta descubrió que sabe decir malas palabras y no duda en gritarlas delante de las cámaras. Por favor, que alguien la calme y la obligue a ir a la escuela, su mal ejemplo es contagioso y contaminante.