LA ESTRATEGIA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL - VIGESIMOSEGUNDA PARTE: LA BATALLA DE MOSCÚ (continuación II)

19.11.2019 15:58
 
El 2 de octubre, finalmente, comenzó lo operación Tifón, la batalla por Moscú. Algunos consideran esta operación y no la lucha por Stalingrado como el punto de quiebre de la Segunda Guerra Mundial. Antes de iniciar el avance hacia Moscú, Hitler ordenó a los blindados volver al centro. La relación atacantes-defensores era de aproximadamente 1 a 1. Lo alemanes eran más hábiles, más experimentados y más móviles pero los soviéticos estaban aprendiendo mucho sobre como defenderse. Casi todas las mujeres, ancianos y adolescentes de Moscú fueron movilizados para construir fortificaciones y cavar tres círculos concéntricos de zanjas antitanques alrededor de la ciudad. Algunos aseguran que se movieron cerca de tres millones de toneladas de tierra en el proceso. El 6 de octubre comenzaron las precipitaciones níveas y pluviales. Los caminos se transformaron en barro y desaceleraron tremendamente el avance. El mal tiempo duró un mes.
 
Los soviéticos estaban siendo empujados hacia su logística, los alemanes se alejaban de la suya. El inmenso desafío logístico que representaba unos tres millones de soldados presentes en territorio soviético se veía agravado por la  distancia al objetivo y por la Rasputitsa, término que significa literalmente la época sin caminos (a causa de las mencionadas precipitaciones). Ese era un fenómeno que ocurría todos los años y los germanos no lo ignoraban. Recordemos que las acciones alemanas debían concluir antes de la llegada del otoño. El deterioro de caminos no complicaba solo la logística sino todas las maniobras de las fuerzas mecanizadas. 
 
El tren logístico alemán dependía mucho de caballos poco aptos para ese terreno. Eran animales de gran porte y acostumbrados a recibir una dieta bien balanceada que terminaban muriendo por el sobreesfuerzo y la inanición. Luego fueron reemplazados por caballos rusos más pequeños y acostumbrados a alimentarse de los pastos disponibles pero de una capacidad de tiro bastante inferior. También la infantería avanzaba mayormente a pie. Contrariamente a lo que se suele creer buena parte de la infantería alemana no era mecanizada, insistimos, avanzaba a pie por los lodazales que se formaban a causa de la lluvia y de la nieve y que parecían no tener fin. El barro favoreció a los defensores. Las maniobras se volvieron lentas. Los efectivos se enfermaban por la humedad. También se redujo la afluencia de la munición para la artillería, la cual era muy importante para la Wehrmacht. Finalmente las precipitaciones cesaron y empezó el frío. A los alemanes les faltaba ropa de abrigo ya que los medios de transporte apenas podían abastecer a las fuerzas con municiones y combustible. El barro se congeló y nuevamente las maniobras de los vehículos sin orugas se volvieron sumamente difíciles. La pesadilla logística se acentuaba. (Continuará)
 
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