Durante la Guerra de Malvinas, cerca de las 16:00 horas del 2 de mayo de 1982, el submarino nuclear de ataque HMS Conqueror de la Royal Navy lanzó tres torpedos Mark 8 contra el crucero ARA "General Belgrano" y sus dos destructores de escolta. Dos de los artefactos impactaron en el crucero argentino y explotaron. El Conqueror se convirtió en el primer submarino nuclear en hundir un buque de superficie enemigo usando torpedos. Apenas unos veinte minutos después, el barco de la Armada Argentina se hundía rápidamente. Un total de 323 marinos murieron como consecuencia del ataque y durante las operaciones de rescate. Los argentinos aprendimos por las malas el valor de un submarino de ataque de propulsión nuclear. Eso nos da motivos de sobra para estudiar a los actuales Clase Astute de la Marina Real Británica.
Los Astute tienen algunas virtudes (como lo es su poderoso sonar) y también varios defectos que nos interesa mencionar. Al menos en las tres primeras unidades de la clase aparecieron problemas de corrosión debido a que por cuestiones de economía y de falta de un control de calidad adecuado, presentan o presentaron problemas de recubrimiento. No hay garantía de que eso no aparezca en forma prematura en el resto de las naves. Es más, durante las pruebas iniciales efectuadas por el HMS Astute frente a la costa este de los Estados Unidos, una parte de una tubería que conduce agua de mar al reactor falló. Esa falla implicó la inundación de un compartimiento del submarino, obligando a la nave a emerger de inmediato. La falla fue el resultado de que una pieza de la tubería había sido construida con un material diferente al que debió haberse utilizado. No sólo eso, a pesar de que la pieza que falló debía cumplir los más altos estándares de calidad, la misma fue construida con un material diferente al que constaba en los registros de construcción. El submarino fue entregado y aceptado con esa falla.
El 10 de abril del 2013, el segundo ejemplar de la clase Astute, el HMS Ambush, debió suspender sus pruebas de mar por un problema no especificado. El Ministerio de Defensa británico (MoD) emitió un comunicado, diciendo que se había detectado un problema en un sistema no nuclear y se tomó la decisión de ordenar el regreso del Ambush a su base para que se llevaran a cabo las medidas correctivas.
Más allá de los preocupantes defectos de fabricación, la clase Astute tiene problemas de diseño, mucho más difíciles de resolver que los primeros. La clase Astute no es la primera clase de submarinos que los británicos diseñaron y construyen. Ni siquiera es la primera clase de submarinos nucleares. Los británicos tienen mucha experiencia en el tema submarinos, incluyendo al campo de los submarinos nucleares. El sentido común dice que esa experiencia debió ser aprovechada para construir una clase de submarinos nucleares de ataque (SSN) más segura que las que la precedieron. Sin embargo parece haber ocurrido todo lo contrario. Hubo un problema: antes de comenzar a diseñar y construir los Astute, los británicos dejaron pasar 10 años sin construir ningún submarino por lo que perdieron una parte importante de personal calificado en la materia. Hasta debieron recurrir a expertos norteamericanos, algunos de los cuales trabajaron desde los EEUU.
Aeronave Orion P-3C
El reactor que lleva a bordo la clase Astute es el PWR2 (por Pressurised Water Reactor 2), diseñado para los submarinos clase Vanguard. El desplazamiento en inmersión de las unidades de la clase Vanguard es de 15.900 toneladas, contra las 7.400 de las naves clase Astute. La eslora (longitud) de los primeros es de casi 150 metros, contra 97 de los segundos. Las diferencias respecto a la manga (ancho mayor) y el calado (profundidad de la parte sumergida) son proporcionalmente menores. Al parecer el uso del PWR2 contribuyó a reducir costos pero trajo algunos problemas. Por lo pronto la gran potencia del reactor no se traduce en una velocidad de avance proporcionalmente mayor. Es más, el experto británico John Large señaló en su momento que todo parece haber sido improvisado a partir de partes que no combinan bien. La seguridad de los reactores de al menos seis de los siete Clase Astute es de grado civil, no militar. Agreguemos a eso que estos reactores presentaron serios problemas que dejaron al HMS Vanguard (un SSBN) paralizado por siete años.
Hasta donde se sabe en algún momento los Astute presentaron problemas de empañamiento o visión borrosa en el mástil optrónico que reemplaza a su periscopio. Es cierto, este sistema es bastante difícil (no imposible) de detectar con un radar. También hubo o hay problemas de integración del software informático. Si bien la cantidad de armas que llevan a bordo estas naves es importante, quedan dudas de qué tan capaces son de disparar los misiles Tomahawk que lanzan desde sus tubos de torpedos. Hubo algunas especulaciones de que tiene dificultades en tal sentido.
Uno de los problemas más serios de los Astute, sin embargo, no está en las naves propiamente dichas sino en la capacidad de la infraestructura británica de mantenerlas. Sólo las instalaciones de Devonport son capaces de hacerlo y las mismas estás saturadas con los SSBN Vanguard y con la necesidad de hacerse cargo de una impresionante cantidad de submarinos nucleares dados de baja. Algunos de los mismos todavía conservan su combustible nuclear a bordo. Sucedió que pasó un año completo sin que ninguna nave de la Clase Astute participara de una navegación operacional.
Los Astute no deben ser subestimados pero tampoco más temidos de los necesario. Son sólo siete naves, capaces, pero por ahora de baja disponibilidad, que deben hacerse cargo de escoltar a los Clase Vanguard, de controlar a los rusos en el Mar del Norte y en el Atlántico Norte, de recopilar inteligencia y de comenzar a cumplir con las patrullas impuestas por el tratado hecho con los australianos, el AUKUS. Hace mucho que no hay noticias de su presencia en el Atlántico Sur.
Durante la Guerra de Malvinas, cerca de las 16:00 horas del 2 de mayo de 1982, el submarino nuclear de ataque HMS Conqueror de la Royal Navy lanzó tres torpedos Mark 8 contra el crucero ARA "General Belgrano" y sus dos destructores de escolta. Dos de los artefactos impactaron en el crucero argentino y explotaron. El Conqueror se convirtió en el primer submarino nuclear en hundir un buque de superficie enemigo usando torpedos. Apenas unos veinte minutos después, el barco de la Armada Argentina se hundía rápidamente. Un total de 323 marinos murieron como consecuencia del ataque y durante las operaciones de rescate. Los argentinos aprendimos por las malas el valor de un submarino de ataque de propulsión nuclear. Eso nos da motivos de sobra para estudiar a los actuales Clase Astute de la Marina Real Británica.
Los Astute tienen algunas virtudes (como lo es su poderoso sonar) y también varios defectos que nos interesa mencionar. Al menos en las tres primeras unidades de la clase aparecieron problemas de corrosión debido a que por cuestiones de economía y de falta de un control de calidad adecuado, presentan o presentaron problemas de recubrimiento. No hay garantía de que eso no aparezca en forma prematura en el resto de las naves. Es más, durante pruebas iniciales efectuadas por el HMS Astute frente a la costa este de los Estados Unidos, una parte de una tubería que conduce agua de mar al reactor falló. Esa falla implicó la inundación de un compartimiento del submarino, obligando a la nave a emerger de inmediato. La falla fue el resultado de que una pieza de la tubería había sido construida con un material diferente al que debió haberse utilizado. No sólo eso, a pesar de que la pieza que falló debía cumplir los más altos estándares de calidad, la misma fue construida con un material diferente al que constaba en los registros de construcción. El submarino fue entregado y aceptado con esa falla.
El 10 de abril del 2013, el segundo ejemplar de la clase Astute, el HMS Ambush, debió suspender sus pruebas de mar por un problema no especificado. El Ministerio de Defensa británico (MoD) emitió un comunicado, diciendo que se había detectado un problema en un sistema no nuclear y se tomó la decisión de ordenar el regreso del Ambush a su base para que se llevaran a cabo las medidas correctivas.
Más allá de los preocupantes defectos de fabricación, la clase Astute tiene problemas de diseño, mucho más difíciles de resolver que los primeros. La clase Astute no es la primera clase de submarinos que los británicos diseñaron y construyen. Ni siquiera es la primera clase de submarinos nucleares. Los británicos tienen mucha experiencia en el tema submarinos, incluyendo al campo de los submarinos nucleares. El sentido común dice que esa experiencia debió ser aprovechada para construir una clase de submarinos nucleares de ataque (SSN) más segura que las que la precedieron. Sin embargo parece haber ocurrido todo lo contrario. Hubo un problema: antes de comenzar a diseñar y construir los Astute, los británicos dejaron pasar 10 años sin construir ningún submarino por lo que perdieron una parte importante de personal calificado en la materia. Hasta debieron recurrir a expertos norteamericanos, algunos de los cuales trabajaron desde los EEUU.
El reactor que lleva a bordo la clase Astute es el PWR2 (por Pressurised Water Reactor 2), diseñado para los submarinos clase Vanguard. El desplazamiento en inmersión de las unidades de la clase Vanguard es de 15.900 toneladas, contra las 7.400 de las naves clase Astute. La eslora (longitud) de los primeros es de casi 150 metros, contra 97 de los segundos. Las diferencias respecto a la manga (ancho mayor) y el calado (profundidad de la parte sumergida) son proporcionalmente menores. Al parecer el uso del PWR2 contribuyó a reducir costos pero trajo algunos problemas. Por lo pronto la gran potencia del reactor no se traduce en una velocidad de avance proporcionalmente mayor. Es más, el experto británico John Large señaló en su momento que todo parece haber sido improvisado a partir de partes que no combinan bien. La seguridad de los reactores de al menos seis de los siete clase Astute es de grado civil, no militar. Agreguemos a eso que estos reactores presentaron serios problemas que dejaron al HMS Vanguard (un SSBN) paralizado por siete años.
Hasta donde se sabe en algún momento los Astute presentaron problemas de empañamiento o visión borrosa en el mástil optrónico que reemplaza a su periscopio. Es cierto, este sistema es bastante difícil (no imposible) de detectar con un radar. También hubo o hay problemas de integración del software informático. Si bien la cantidad de armas que llevan a bordo estas naves es importante, quedan dudas de qué tan capaces son de disparar los misiles Tomahawk que lanzan desde sus tubos de torpedos. Hubo algunas especulaciones de que tiene dificultades en tal sentido.
Uno de los problemas más serios de los Astute, sin embargo, no está en las naves propiamente dichas sino en la capacidad de la infraestructura británica de mantenerlas. Sólo las instalaciones de Devonport son capaces de hacerlo y las mismas estás saturadas con los SSBN Vanguard y con la necesidad de hacerse cargo de una impresionante cantidad de submarinos nucleares dados de baja. Algunos de los mismos todavía conservan su combustible nuclear a bordo. Sucedió que pasó un año completo sin que ninguna nave de la Clase Astute participara de una navegación operacional.
Los Astute no deben ser subestimados pero tampoco más temidos de los necesario. Son sólo siete naves, capaces, pero por ahora de baja disponibilidad, que deben hacerse cargo de escoltar a los Clase Vanguard, de controlar a los rusos en el Mar del Norte y en el Atlántico Norte, de recopilar inteligencia y de comenzar a cumplir con las patrullas impuestas por el tratado hecho con los australianos, el AUKUS. Hace mucho que no hay noticias de su presencia en el Atlántico Sur.