UN SHERIFF SIN BALAS: LAS PÉRDIDAS ESTADOUNIDENSES EN MEDIO ORIENTE
21.03.2026 17:45
Contrariamente a lo que se piensa, los ataques de represalia iraníes no son una mera expresión de venganza, los objetivos son cuidadosamente elegidos y provocan daños siguiendo un patrón estratégico claramente definido. Los blancos son bases militares y otras instalaciones de valor bélico y de inteligencia perfectamente elegidas y sistemáticamente batidas. Así lo demuestran las fotos satelitales tomadas a lo largo de estas semanas de guerra. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes, Qatar y Kuwait sufren bombardeos principalmente por albergar instalaciones estadounidenses. Ahora que los británicos permitieron a Trump el uso de sus bases, la propia isla de Diego García fue atacada por dos misiles persas que recorrieron unos 3.500 km. Uno tuvo un fallo un vuelo y el otro aparentemente fue derribado por un misil de defensa aérea. Pudo tratarse de una prueba de estos misiles o pudo haber sido un mensaje de Teherán a los gobiernos que puedan prestarse a colaborar con la actual administración de Washington.
Americanos e israelíes perdieron radares y centrales de comunicaciones satelitales. El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford debió retirarse para ser sometido a reparaciones. Los norteamericanos perdieron una aeronave KC-135 Stratotanker qué cayó a tierra en circunstancias todavía no aclaradas y es probable que otras cinco de estos aparatos hayan sufrido daños al haber sido atacada su base. También perdieron al menos una decena de drones altamente sofisticados, aeronaves F-15, un avión de combate furtivo F-35 y otro material militar. Claro, los iraníes también están sufriendo importantes pérdidas materiales y humanas.
En estas circunstancias Donald Trump parece dispuesto a mandar a los marines norteamericanos para lanzar un desembarco en territorio iraní. Eso sería otra grave escalada de la guerra que por ahora tiene un final impredecible. La "excursión" a Irán como la llamó Trump, resultó no ser un paseo militar. Todo el mundo comienza a sufrir las consecuencias. El cierre del estrecho de Ormuz trajo aparejado el previsible aumento del precio del petróleo y amenaza con provocar fuertes desajustes económicos y financieros a nivel global.

La guerra de Ucrania y la actual guerra en Medio Oriente cambiarán profundamente el mapa geopolítico del planeta. Una clara señal de ello es el hecho de que el presidente estadounidense debió autorizar la compra de petróleo ruso e iraní financiando así a sus propios enemigos. Los aliados estadounidenses del Medio Oriente quedaron envueltos en una guerra y no reciben de la Casa Blanca los misiles antiaéreos que necesitan para su protección. No olvidarán fácilmente semejante abandono por parte de Trump. Europa misma empezó a rebelarse contra los Estados Unidos al mostrarse profundamente reacia a unirse a acciones militares para abrir estrecho de Ormuz. Entre tanto Putin avanza sobre Ucrania, Xi Jinping ve desmoronarse la hegemonía norteamericana y el propio Kim Jong-un experimenta lanzando misiles a diestra y siniestra. O estamos ante uno de los errores de cálculo más graves de la historia o hay algo más detrás de los acontecimientos actuales que aún no logramos ver.
C ontrariamente a lo que se piensa los ataques de represalia iraníes no son una mera expresión de venganza, los objetivos son cuidadosamente elegidos y provocan daños siguiendo un patrón estratégico claramente definido. Los blancos son bases militares y otras instalaciones de valor bélico y de inteligencia perfectamente elegidos y sistemáticamente batidos. Así lo demuestran las fotos satelitales tomadas a lo largo de estas semanas de guerra. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes, Qatar y Kuwait sufren bombardeos principalmente por albergar instalaciones estadounidenses. Ahora que los británicos permitieron a Trump el uso de sus bases, la propia isla de Diego García, fue atacada por dos misiles persas que recorrieron unos 3.500 km. Uno tuvo un fallo un vuelo y el otro aparentemente fue derribado por un misil de defensa aérea. Pudo tratarse de una prueba de estos misiles o pudo haber sido un mensaje de Teherán a los gobiernos que puedan prestarse a colaborar con la actual administración de Washington.
Americanos e israelíes perdieron radares y centrales de comunicaciones satelitales. El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford debió retirarse para ser sometido a reparaciones. Los norteamericanos perdieron una aeronave KC-135 Stratotanker qué cayó a tierra en circunstancias todavía no aclaradas y es probable que otras cinco aeronaves hayan sufrido daños al haber sido atacada su base. También perdieron al menos una decena de drones altamente sofisticados, un avión de combate furtivo F-35 y otro material militar. Claro, los iraníes también están sufriendo importantes pérdidas materiales y humanas.
En esta circunstancias Donald Trump parece dispuesto a mandar a los marines norteamericanos para lanzar un desembarco en territorio iraní. Eso sería otra grave escalada de la guerra que por ahora tiene un final impredecible. La "excursión" a Irán como la llamó Trump, resultó no ser un paseo militar. Todo el mundo comienza a sufrir las consecuencias. El cierre del estrecho de Ormuz trajo aparejado el previsible aumento del precio del petróleo y amenaza con provocar fuertes desajustes económicos y financieros a nivel global.
La guerra de Ucrania y la actual guerra en Medio Oriente cambiarán profundamente el mapa geopolítico del planeta. Una clara señal de ello es el hecho de que el presidente estadounidense debió autorizar la compra de petróleo ruso e iraní financiando así a sus propios enemigos. Los aliados estadounidenses del Medio Oriente quedaron envueltos en una guerra y no reciben de la Casa Blanca los misiles antiaéreos que necesitan para su protección. No olvidarán fácilmente semejante abandono por parte de Trump. Europa misma empezó a rebelarse contra los Estados Unidos al mostrarse profundamente reacia a unirse a acciones militares para abrir estrecho de Ormuz. Entre tanto Putin avanza sobre Ucrania, Xi Jinping ve desmoronarse la hegemonía norteamericana y el propio Kim Jong-un experimenta lanzando misiles a diestra y siniestra. O estamos ante uno de los errores de cálculo más graves de la historia o hay algo más detrás de los acontecimientos actuales que aún no logramos ver.




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